Tu web es la primera reunión con tu cliente
Antes de llamarte, un comprador revisa tu web. Si la ve desactualizada, lenta o genérica, piensa que tu empresa también lo es, aunque lleves veinte años haciendo bien tu trabajo. Hay licitaciones y contratos que se pierden en esos segundos.
El otro problema es más silencioso: webs bonitas que no generan nada. Nadie las encuentra en Google, no explican con claridad qué hace la empresa ni para quién, y no le dicen al visitante qué hacer después.
Un sitio corporativo bien hecho resuelve las dos cosas: transmite confianza y trabaja como un vendedor más, todos los días.